martes, 16 de junio
Madrid en agosto
Lucía · responsable de marketing en Barcelona · 34 años · subió a Madrid el finde
Mi madre me ha llamado para preguntarme si voy a subir a Madrid en agosto. La pregunta de siempre, a la que llevo seis años contestando lo mismo: "a finales, mamá, dos o tres días". Y luego, en realidad, no subo. Eso ya lo sabemos las dos.
Lo curioso es que este año me apetece. No sé por qué. Madrid en agosto es horrible, todo el mundo lo sabe — calor de cuarenta grados, ciudad vacía, bares cerrados, metro sin aire acondicionado. Pero hay algo en esa ciudad vacía que estoy empezando a echar de menos. La forma en que mi padre cena en pijama a las nueve sin tener que disimular. La calle de mi infancia sin coches durante dos semanas. El olor a portal mojado por la noche cuando alguien por fin se acuerda de regar las plantas.
Le he dicho a mi madre que sí, que este año sí, que del once al veintitrés. Ella ha hecho una pausa larga, esa pausa que hacen las madres cuando se les confirma algo que esperaban pero ya no esperaban tanto, y luego ha dicho: "vale, mi vida. Te tengo la cama preparada". No le he dicho que vaya a estar pensando si quiero volver a Madrid del todo. Eso me lo guardo para agosto, cuando me toque pensarlo con la ciudad delante.