Carmen está fregando los platos. Lucía la mira desde la mesa, removiendo un café que ya no necesita ser removido.
Lucía
Mamá. ¿Puedo preguntarte algo?
Carmen
(sin volverse) Si me lo vas a preguntar igual, mejor que sí.
Lucía
¿Por qué no me dijiste nunca lo de papá y aquella mujer?
Carmen cierra el grifo. Tarda en darse la vuelta. Se seca las manos en el delantal.
Carmen
Porque no era cosa tuya, hija. Y porque tu padre no era mejor por que yo lo callara, ni peor. Era el que era.
Lucía
Pero yo tenía dieciséis años. Y tú me dejaste creer que las cosas estaban bien.
Carmen
(se sienta delante de ella) ¿Sabes lo que habría hecho yo, a los dieciséis, si me lo hubieran contado? Habría dejado de mirar a mi padre como lo miraba. Y eso, hija, no se devuelve.
Largo silencio. Lucía sigue removiendo el café. Carmen extiende la mano y la pone sobre la de Lucía, parando el movimiento.
Carmen
Te lo cuento ahora si quieres. Tienes la edad. Pero quería que tu padre se fuera primero.