viernes, 19 de junio
Sigo pensando en lo del piso
Pablo · líder técnico en una empresa de logística · 33 años · vive solo en Conde Duque
Mi piso es pequeño. Cuarenta y dos metros cuadrados, un salón con cocina abierta, una habitación, un baño con una ducha en la que no me puedo girar sin tocar las dos paredes. Y, sin embargo, desde que vivo solo, me parece grande.
Cuando vivía con Marta, en su piso de Atocha, tenía la sensación constante de estar invadiendo un espacio que no era mío. Su sofá, sus libros, sus rituales matinales. Yo era el que aparecía. Aquí, en cambio, todo lo que hay lo he puesto yo, y nada me sobra. Es la primera vez en mi vida adulta que vivo en un sitio donde cada objeto está donde está porque yo lo elegí.
Sigo pensando en lo del piso. No en el de Marta — ese es suyo, eso ya está resuelto. Pienso en este. En lo que significa, a los treinta y tres años, haber montado por primera vez un espacio propio. Mis padres no entienden por qué pago alquiler en vez de comprar. Mis amigos me presionan a mudarme a uno más grande "ahora que estás solo". Pero yo creo que este piso me está enseñando algo que llevo años sin aprender: que tener lo suficiente puede ser, también, una decisión consciente.