Patio de una casa de pueblo. Mediodía. Carmen está lavando ropa. La radio en la cocina suena lejos. Por encima de la tapia se ve aparecer una silueta en la calle. Carmen levanta la vista. La baja. La vuelve a levantar.
Es Manuel. Está en la puerta del patio. Lleva la chaqueta sobre el brazo. No tiene nada en la cara. Carmen no se mueve.
Manuel
Madre.
Madre
(sin soltar la ropa que tiene en las manos) Has tardado.
Manuel
Sí, madre. He tardado.
Carmen vuelve a meter las manos en el agua. Sigue lavando. Manuel deja la maleta en el suelo, se acerca a la tapia, se queda apoyado a un metro de su madre, sin tocarla. Pasan unos segundos.
Madre
¿Tienes hambre?
Manuel
Sí.
Madre
(sin levantar la vista) Pues entra. Está la sopa hecha.
Manuel coge la maleta y entra a la cocina. Carmen sigue lavando. Cuando él ya no la ve, se le caen dos lágrimas en el agua jabonosa, y vuelve a meter la sábana sin parar el movimiento.