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Una reclamación que funcionó

Compré una lavadora en febrero por novecientos cincuenta euros. A los cuatro meses dejó de centrifugar y avisé al servicio técnico. Vinieron, dijeron que era un fallo del programador, lo sustituyeron, y a las tres semanas el mismo problema. Segundo aviso, segunda visita, mismo diagnóstico. Cuando avisé por tercera vez, me dijeron que el plazo de garantía gratuita había vencido y que la siguiente reparación sería de pago.

Redacté una reclamación formal al fabricante con copia a la OCU. En la carta detallé las fechas exactas de las tres incidencias, el número de orden de cada visita técnica, y cité el artículo de la Ley de Garantía Mobiliaria que establece que cuando un mismo defecto se repite varias veces dentro del plazo de garantía, el consumidor tiene derecho a la sustitución del producto. Pedí, en una sola frase al final, la sustitución por una unidad nueva o el reembolso íntegro.

La respuesta tardó nueve días. Me ofrecieron una lavadora nueva del mismo modelo, instalación incluida, recogiendo la defectuosa sin coste. Acepté. La clave no fue el enfado, fue el tono: factual, ordenado, con una sola petición clara. Y, sobre todo, citar la ley correcta — eso le quita al receptor cualquier excusa para arrastrar el problema.

Questions

  1. ¿Cuántas veces se reparó la lavadora antes de la reclamación formal?
  2. ¿Qué le dijo el servicio técnico la tercera vez?
  3. ¿Qué pidió en la carta?
  4. ¿Qué considera el autor la clave del éxito?