Anatomía de cinco minutos en pie
Una buena presentación de cinco minutos no es la versión corta de una de veinte. Es una pieza propia, con sus reglas. La primera regla: el público te concede los primeros treinta segundos por cortesía. Si no enganchas en ese tiempo, ya no engancharás. Empieza con un dato concreto, una pregunta o una afirmación que choque — nunca con 'hoy voy a hablarles de'.
La segunda regla tiene que ver con la estructura. Cinco minutos dan para tres ideas, no para diez. Elige las tres más importantes y descarta el resto sin pena. La presentación es para tu público, no para demostrar todo lo que sabes. Lo que no quepa, se queda fuera o se menciona como referencia para preguntas.
El cierre conviene prepararlo más que la apertura. La última frase es la que se llevan a casa. No la improvises. No termines con 'eso es todo' ni 'muchas gracias'. Termina con la idea que quieres que recuerden, dicha en voz pausada, con una pausa antes y otra después. Luego, sólo entonces, di gracias y deja paso a las preguntas. La calidad del silencio que sigue te dirá si lo has hecho bien.
Questions
- ¿Por qué una presentación de 5 minutos no es 'una versión corta'?
- ¿Cuánto tiempo te concede el público al principio?
- ¿Cuántas ideas caben en cinco minutos?
- ¿Qué hay que evitar al cerrar?
- ¿Qué indica la calidad del silencio final?