miércoles, 17 de junio
Mi hermana me ha llamado
Marta · higienista dental · 31 años · piso en Salamanca con su gato
Mi hermana me ha llamado esta tarde, después de seis meses de WhatsApps cortitos. Hablamos veintidós minutos. Lo sé porque cuando colgué miré el reloj — me sorprendió lo poco que había pasado, porque me pareció una conversación de horas.
Me llamó por un motivo concreto: mi madre se ha caído en casa y se ha roto la muñeca. No es grave, pero a sus setenta y cuatro años y viviendo sola, ya no es solo una muñeca rota. Es una señal. Mi hermana, que vive a quince minutos de ella, está empezando a darse cuenta de que va a tener que asumir más cosas. Y, con el tono más sutil del mundo, me estaba preguntando si yo voy a estar.
Yo vivo en Madrid. Mi hermana vive en Zaragoza, donde está mi madre. La conversación duró veintidós minutos y solo dos de ellos fueron sobre la muñeca. Los otros veinte fueron sobre todo lo que llevamos seis meses sin hablar: que ella se siente sola con esto, que yo me siento culpable por la distancia, que ninguna de las dos quiere ser la que diga "hay que hacer algo". Pero al final lo hemos dicho. La próxima vez que mi madre se caiga — porque va a haber una próxima vez — al menos las dos hermanas ya estaremos en la misma página.